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Última actualización el 4 noviembre 2024

El mejor fisioterapeuta deportivo de Madrid
Víctor es un fisioterapeuta que trabaja en el centro Logical de Madrid.

Mi nombre es Mario y soy una persona deportista. Aunque mi entrenador me llama atleta, yo me considero humilde y simplemente alguien a quien le apasiona el deporte, ya que lo veo como una forma de mantenerme saludable y como un hábito esencial, tan importante como vestirse cada día o cepillarse los dientes.

Cuando la salud se ve afectada, es cuando las alarmas comienzan a sonar, especialmente cuando se trata de una lesión que lleva 4 años. En mi caso, se trató del tendón rotuliano de mi rodilla derecha. No hubo un momento específico que marcara un antes y un después, ni tampoco un sonido que indicara que algo estaba mal. Mi problema surgió gradualmente, sin darme cuenta, sin previo aviso, sin sorpresas.

En este relato detallaré todo el proceso desde mis teorías sobre cómo me lesioné el tendón, hasta cómo superé los obstáculos.Centros de fisioterapia en Madrid.Después de visitar a varios traumatólogos, me sometí a una operación que resultó ser horrorosa en cuanto a la recuperación. Fue entonces cuando descubrí el alcance de mi lesión.El mejor fisioterapeuta deportivo en la ciudad de Madrid.En la actualidad, me está ayudando a recuperar mi vida por completo.

Quiero comenzar expresando mi agradecimiento a todos los fisioterapeutas que me ayudaron durante mi recuperación, muchos de los cuales son amigos cercanos, al cirujano que me operó, el Doctor Ramón Muiña, y especialmente a mi entrenador.Lucio Doncel Recas.Ha demostrado una paciencia infinita.

CrossFit, levantamiento de pesas y la lesión en mi tendón rotuliano.

Durante un tiempo, me entregué por completo al CrossFit. No lo hacía con la intención de competir y ganar premios, ya que mi genética no me lo permitiría. Lo practicaba porque me hacía feliz, disfrutaba de ello y estaba alcanzando la mejor condición física de mi vida.

También me interesé en la halterofilia y comencé a dedicar varias horas a la semana para practicar la técnica y realizar un entrenamiento específico con el objetivo de aumentar gradualmente mis máximos levantamientos.

Puedes pensar que me ejercitaba mucho, ¡vaya! CrossFit y halterofilia, suena alocado, por eso no es sorprendente que me haya lesionado la rodilla. Sin embargo, si se practica con moderación y cuidado, no tiene por qué ser perjudicial. Aunque el CrossFit sea exigente, no fue la causa de mi lesión. Pero continuemos.

Antes, solo acudía al fisioterapeuta cuando sentía molestias habituales en el trapecio u otra parte del cuerpo. Los dolores son comunes en cualquier deporte y, en mi caso, solían desaparecer al día siguiente, como le sucede a la mayoría de las personas. Nada fuera de lo común.

No recuerdo un momento específico en el que mi rodilla hizo un clic y pensé «me he lesionado la rodilla, se acabó». A veces sentía dolor, pero no era nada que no se pasara en pocas horas. Lo que sí recuerdo es que en noviembre, hace 4 años, empecé a sentir dolor debajo de la rodilla.La rótula es un hueso en forma de disco que se encuentra en la parte delantera de la rodilla.Durante mucho tiempo, no podía hacer una sentadilla debido al dolor. Fue entonces cuando me di cuenta de que llevaba varias semanas sintiéndome mal, pero nunca a ese nivel de intensidad.

No me alarmé demasiado. Descansé y al cabo de dos días volví a intentarlo, pero el dolor seguía igual e incluso diría que empeoró.

Y fue aquí donde todo comenzó. En ese momento, mi teoría es que desencadené una lesión en el tendón al golpearme repetidamente en ese punto. Para explicarlo mejor, en halterofilia se realizan dos movimientos olímpicos: la arrancada y el dos tiempos. Ambos comienzan con la barra en el suelo y se levanta cerca de la rodilla hacia arriba. En ese punto, cuando la barra pasaba por ahí, algo hacía que golpeara mi rótula.

No me di cuenta de eso en su momento porque estaba enfocado en perfeccionar mi técnica más que en cualquier otra cosa. Si esto se repite por mucho tiempo, puede causar un problema de trauma. Esta es una de mis teorías, pero al final parece que mi problema se debe a tener la rótula alta, algo que no descubrí hasta casi el cuarto año.

Especialistas en fisioterapia y traumatología.

Me vi atrapado en un ciclo de dolor sin saber cómo actuar. A pesar de que pasaban las semanas, la situación no mejoraba. Seguía confiando en el reposo como solución para que el dolor desapareciera, pero nada funcionaba. Llegué al punto en el que incluso sentir el roce de los pantalones me causaba dolor.

Visité varios fisioterapeutas y cada uno me ofrecía su opinión sobre mi situación. Yo los recibía como si fueran la respuesta a todos mis problemas. Sus explicaciones eran tan claras que me resultaba fácil entenderlas. Me decían «esto te sucede por esto y esto» y todo encajaba perfectamente, como cuando resolvía problemas de matemáticas de niño.

Realizaba los ejercicios que me asignaban, pero después de dos o tres meses me desanimaba al ver que el tema seguía sin cambios.

Aquí debo ser autocrítico, ya que en lesiones como esta se requiere mucha paciencia y esfuerzo. He ido aprendiendo esto a medida que mi situación se prolonga.

Después me sometí a un tratamiento con EPTE, el cual es menos agresivo que la EPI. En caso de que no estés familiarizado, la EPI es un tratamiento que consiste en utilizar electricidad a través de una aguja de acupuntura directamente en la zona dolorida. La idea es que el daño causado por la aguja ayude a desenredar el problema en el tendón y que la regeneración devuelva su estado natural.

Otra técnica en la que tenía muchas esperanzas fue realizada por mi fisioterapeuta (quien es amigo mío), pero lamentablemente no funcionó. Esto me hizo caer nuevamente en una pequeña depresión y desmotivación. En ese momento, lo único que deseaba era cortarme la pierna y olvidarlo todo. Agradezco mucho al fisioterapeuta por su esfuerzo y apoyo.

Sin embargo, tenía que seguir adelante y probar diferentes opciones. Eso era a lo que me aferraba: «al menos sigo buscando constantemente la solución y eventualmente encontraré la manera de solucionarlo». Por lo tanto, no pasaba mucho tiempo antes de que recuperara mi ánimo.

Fui primero a un traumatólogo que no me ayudó y luego a otro que sí lo hizo.

Quiero hacer una autocrítica: Siempre he tenido dificultades para confiar en traumatólogos y médicos cuando se trata de dolores biomecánicos, ya que parece que la única forma de tratarlos es con medicamentos o simplemente dejando de hacer actividades básicas como correr. Estoy consciente de que eso solo son soluciones temporales a un problema que tiene una causa subyacente, y quería saber cuál era esa causa.

El primer médico que me atendió me dijo claramente, al enterarse de que practicaba halterofilia, que dejara de hacer sentadillas y que no corriera, algo tan básico. Todo esto en solo 5 minutos, sin siquiera revisar un informe o examinarme. ¿En serio? Tuvimos una conversación un tanto tensa en la que cuestioné su profesionalismo y él cuestionó mi terquedad (que la tengo). Como no iba a ninguna parte, me levanté y me fui diciendo «buenos días».

Un amigo del gimnasio de CrossFit me ayudó al mover algunos hilos para que me pudieran realizar una resonancia magnética. A través de este estudio, se descubrió que tenía inflamación en el polo inferior de la rótula y un quiste de Baker. ¿Qué es eso? Es un líquido que sale del menisco y se queda enquistado, causando molestias. A algunas personas les duele y a otras no. En mi caso, se sospechaba que este quiste podría estar comprimiendo alguna parte y ser la causa de mi problema.

Con esta información en mi mano, intenté abordar el problema que tenía en ese momento con el fisioterapeuta, Don Marcos Alberto Sánchez, quien también aparece en el programa Saber Vivir. Realizamos varios ejercicios y tratamientos, como ondas de choque y otros procedimientos que no recuerdo con exactitud.

Nada cambió y caí nuevamente en otro período de desánimo que duró un año. Llevaba meses sin hacer ejercicio, absolutamente nada. Me dolía incluso al caminar, y al sentarme era imposible doblar la pierna o estirarla, se me entumecía muchísimo.

Después de dos años con lesiones, finalmente decidí someterme a una operación.

Un amigo del gimnasio me recomendó visitar a un traumatólogo que tenía experiencia en el problema que yo tenía y que había operado con éxito a varias personas que se habían recuperado completamente.

Vi de repente una luz en mi enorme agujero negro.

Quedé con él y me explicó que, dado que llevaba más de 2 años con el problema, la mejor solución era someterme a una operación. Esta intervención, en general, era bastante sencilla: consistía en abrir, limar la parte del tendón lesionado, quitar el quiste de Baker y poco más.

Me parecía que sería muy sencillo, pensaba que me recuperaría en solo dos días.

Cometí un error total. Así fue como terminé.

La recuperación después de la cirugía ha sido la etapa más difícil que he experimentado. Me sometí a la operación en julio hace dos años y no fue hasta mediados de septiembre que di mis primeros pasos. Durante dos meses, viví en casa de mi padre sin apenas moverme, pasando la mayor parte del tiempo en su sofá.

He perdido más de 10 kilos.

Hace poco, tuve una inflamación en la grasa de Hoffa, que es una estructura esponjosa ubicada debajo del tendón y muy vascularizada. Mi rodilla se hinchó tanto que parecía una pelota de baloncesto, y el dolor era insoportable. Esta inflamación tan intensa se conoce como «…».Sangrado en una articulaciónNo quisieron drenar el líquido porque la sangre que mi cuerpo enviaba era necesaria para la reparación de los tejidos.

Mi experiencia con la rehabilitación y la decepción que me causó

Con el paso de las semanas, la inflamación fue disminuyendo gradualmente hasta que a finales de septiembre pude prescindir de las muletas. Fue entonces cuando comencé a ir al gimnasio para hacer un poco de bicicleta estática y recuperar la movilidad.

En diciembre de ese año, la inflamación había desaparecido por completo y ya me veía realizando actividades normales en pocos meses. Estaba muy emocionado por ello. Parecía que la cirugía había sido exitosa.

Al menos, eso creía en ese momento…

Los meses iban pasando y el dolor en la parte posterior de la rodilla persistía. A diferencia de antes, ahora el dolor no se centraba en un punto específico como en la parte inferior de la rótula, sino que se extendía por toda la rodilla, especialmente en la parte anterior.Estuve durante todo un año más.Al pensar en la necesidad de más tiempo debido a lo agresivo que había sido el periodo posterior a la operación, ¿de verdad un año entero?

Estaba cansado de ver que mi rodilla no mejoraba después de la operación, así que decidí hacer una cita con un especialista en traumatología de rodilla en el hospital Jiménez Díaz de Madrid.

Me hicieron una resonancia y descubrieron que tenía Hoffitis, que era la causa de mi dolor. Me recomendaron infiltrarme con corticoides para reducir esa grasa de Hoffa. A pesar de saber que los corticoides pueden degradar los tejidos, accedí y decidí probarlo.

Gracias al mejor fisioterapeuta de Madrid, finalmente comencé a ver mejoría en mi salud.

¡Madre mía! Los corticoides fueron una bendición, me permitieron entrenar casi normalmente. El dolor desapareció en un 80% y fueron realmente efectivos al menos durante los primeros 6 meses. Después, el efecto disminuyó y el dolor volvió, aunque no tan intenso como antes de la primera infiltración. ¿La primera infiltración? Sí, la segunda fue a los 8 meses, después de tres años con la lesión. Esta vez, el efecto fue menor. A pesar de todo, el dolor persistía. Decidí probar unas plantillas caras para corregir mi pisada, pero el especialista que las hizoAnálisis de la forma en que una persona pisa.Una persona me mencionó que si alguna vez me habían dicho que mi rótula estaba alta, pero en realidad nunca me habían comentado algo así. Más tarde le pregunté al traumatólogo que me operó si sabía que tenía la rótula alta y cómo se podía solucionar, y él me confirmó que sí, que desde el principio sabía de mi condición y que una operación para bajarla sería muy dolorosa. En resumen, es la peor operación que te pueden realizar.

¿Por qué nadie me había informado antes de que mi rótula estaba desalineada?

Por casualidad, entablé conversación con un estudiante de fisioterapia en mi gimnasio, quien estaba realizando sus prácticas en una clínica llamadaFisioterapia LógicaMe aseguraba que el fisioterapeuta con el que hacía esas prácticas era excelente.

Durante casi 4 años, me sentía tan indiferente que no hacía mucho. Creía que mi problema sería algo con lo que tendría que vivir para siempre.

Un día decidí animarme a verlo y, sorprendentemente, desde el principio me cautivó.

Lo primero que noté como diferente fue que me hizo sentar, tomó un papel y un bolígrafo, y comenzó a hacerme muchas preguntas. Desde cómo era físicamente de pequeño, si había tenido alguna lesión grave cuando era niño, qué deportes practicaba, y luego otra serie de preguntas para comprender mi problema en la rodilla.

Por lo general, durante una sesión de fisioterapia, el fisioterapeuta te coloca en la camilla para tratarte, mientras te va explicando cosas y tú le cuentas detalles sobre tu vida.

Después de realizar una especie de entrevista, el especialista comenzó a evaluar la movilidad de mi tobillo y cadera, moviéndome en diferentes posiciones para provocar dolor en la rótula. Su objetivo era identificar con precisión el movimiento que me causaba dolor, para luego analizar toda la información recopilada y llegar a varias conclusiones.

Después me acostó en la camilla y comenzó a comparar una pierna con la otra. Enseguida me señaló: «Tienes una rótula más alta que la otra, ¿lo sabías? ¡Lo notó enseguida, en menos de un minuto!

Tras una hora y media de sesión, llegamos a la conclusión de que necesitaba adaptar ese tendón a mi estructura mediante varios ejercicios específicos. Lo bueno fue que fuimos introduciendo un ejercicio diferente cada mes, progresivo y más intenso cada vez, con el objetivo de fortalecer el tendón.

¿Y funcionó? ¡Vaya si funcionó! Si reflexiono sobre la evolución del último año, ha sido increíble. Pasé de no poder levantar ni un kilo en sentadilla trasera a levantar casi 100, disfrutar del gimnasio, comenzar a correr poco a poco e incluso hacer series de carrera una vez a la semana. Aunque ya no soy fanático del CrossFit, ahora puedo entrenar sin presionarme tanto e incluso apuntarme a algún triatlón corto popular, algo que me encanta.

Aunque todavía siento algo de dolor, este ya no me limita y puedo hacer todas mis actividades. Parece que mi recuperación va en buen camino y que mi resistencia aumenta. Además de los ejercicios que me indicó el fisioterapeuta y que debo hacer diariamente, tengo presente una regla fundamental que me ha quedado muy clara y que es muy sencilla para recuperarme de una tendinitis rotuliana, o cualquier otra tendinitis.

Consejos clave para tratar las tendinitis y cómo me encuentro actualmente

Existe una regla muy sencilla que debes seguir: si después de hacer ejercicio sientes un dolor en una escala del 1 al 10 de un 8, debes permitir que tu pierna descanse entre 24 y 72 horas antes de volver a entrenar.

Además, me indicó que si llegaba a excederme en el entrenamiento algún día, no debía preocuparme, ya que el estrés que le he dado al tendón podría resultar beneficioso. Simplemente con descansar 24 o 72 horas y volver a entrenar una vez que el dolor haya desaparecido, no debería haber mayores problemas.

Cuando llego a este punto, entreno otra parte del cuerpo y listo. Últimamente, en lugar de dejar la pierna en reposo total, prefiero darle un pequeño estímulo con algún ejercicio muy suave.

Así es como lo estoy haciendo, y así es como finalmente, después de 4 años, lo logré.He logrado salir de la difícil situación en la que me encontraba».Por favor, reescribe el siguiente texto en español mejorando su claridad y legibilidad, pero manteniendo su significado original.

Aún me falta un trecho para estar casi al 100%, pero siento que voy por buen camino.

Si te sientes inspirado por mi historia o estás pasando por una situación similar con otra lesión, te animo a que contactes a Fisioterapia Logical para concertar una cita. Te aseguro que será un cambio significativo en tu vida.